jueves, 30 de junio de 2011

Un apostolado especial.

DESPUES PASADOS TRES AÑOS, SUBI A JERUSALEN PARA VER A PEDRO Y PERMANECI CON EL QUINCE DIAS. PERO NO VI A NINGUN OTRO DE LOS APOSTOLES, SINO A JACOBO EL HERMANO DEL SEÑOR.
Gálatas 1: 18-19

Después de haber presentado las cartas de la autenticidad de su llamado, el apóstol procede a demostrar que aunque fue llamado, el no forma parte de los discípulos de Jesucristo. Menciona que dejo pasar tres años desde su conversión y después busco a los apóstoles, encontrando solo a uno: Pedro, también llamado Simón. Esto me lleva a considerar una pregunta importante, sin buscar una biografía de los tres personajes que se encuentran aquí: Simón-Pedro; Jacobo-Santiago y Saulo-Pablo. Tres diferentes personalidades que me muestran los cambios dramáticos que Dios hace a quien llama.
Simón-Pedro.
Un pescador ignorante de Galilea. Hombre de un carácter explosivo, que junto a los hermanos Jacobo y Juan demostraron tener un carácter fuerte. Pedro, uno del círculo más intimo de Jesús. Uno de los primeros discípulos. Pedro uno de los últimos en estar con él. Fue un apóstol que durante el ministerio terrenal de Jesucristo cometió sus errores. Un hombre con sus defectos y pasiones; con su estrecha visión y su gran corazón; un hombre que fue zarandeado por Satanás, pero que demostró su valor y su coraje después de la Resurrección de Jesús. Él es el que lleva a cabo la primera predicación, los primeros convertidos a formar la iglesia. El mártir que muere en Roma, y por si fuera poco, crucificado boca abajo (según la tradición).
Jacobo-Santiago.
Las Escrituras mencionan poco a este hombre, sin embargo tengo que reconocer la prueba escriturária. Se menciona a uno de los hermanos carnales de Jesús (Mt. 13:55) y la epístola de Santiago a la iglesia. ¿Qué pudo haber pasado para que uno de los que rechazaba a Jesús, después formara parte, ya no de los seguidores, sino de los líderes de la iglesia? La única explicación es la que se encuentra en 1ª Cor. 15:7. ¡La aparición de Jesucristo a su propio hermano! ¡Que profunda huella debió quedar en Jacobo, quien despreciaba el mensaje de Jesús, que cambio toda su vida! Tan profundo fue, que encontramos un mensaje de la actividad de la fe en un libro que lleva su nombre.
Saulo-Pablo.
Un hombre culto, perseguidor de la iglesia, asolador del mensaje; dirigente de la persecución; para que al encuentro con Jesucristo cambie total y completamente su vida.
¿Qué tiene en común estos tres?
a)      Conocieron directamente al Señor
b)      Que tenían un nombre propio, y les fue cambiado por Jesucristo
c)      Que la Escritura muestra sus errores y debilidades
d)      Que el contacto de la presencia resucitada de Cristo Jesús cambió sus vidas
e)      Que dedicaron su vida al ministerio y
f)        Los tres murieron como mártires.
Pedro: Crucificado en Roma
Jacobo: Apedreado en Jerusalén
Pablo: Los leones o decapitado en Roma.

miércoles, 29 de junio de 2011

Recibiendo el Evangelio.


REVELAR A SU HIJO EN MI, PARA QUE YO LE PREDICASE ENTRE LOS GENTILES, NO CONSULTE ENSEGUIDA CON CARNE Y SANGRE NI SUBI A JERUSALEN A LOS QUE ERAN APOSTOLES ANTES QUE YO; SI NO QUE FUI A ARABIA Y VOLVI DE NUEVO A DAMASCO.
Gálatas 1:16-17

En todo momento de los grandes hombres de Dios, hay un tiempo para estar receptivo al llamado del ministerio. La escritura muestra aquí un propósito claro: Dios apartó a Pablo desde el vientre de su madre. Lo cual implica omnisciencia, ya que conoció a Pablo desde antes de nacer. Implica omnipresencia, pues conocía su futuro, todas las  cosas que tenia que hacer. Y omnipotencia, para guardar a Pablo de todo mal y preservarle para su servicio. Se ve también aquí la providencia de Dios, ya que durante la vida de Pablo, Dios proveyó para su educación y conocimiento a los mejores maestros de Israel, así  mismo, le guardo en la persecución a la iglesia, hasta cumplir con su llamado en el camino a Damasco. La presencia Divina en ese camino, cuando Pablo iba con enojo, ira, furia, resumando odio por sus poros contra los primeros cristianos, tenía como propósito revelar a Jesucristo en la vida, en la mente y en el corazón del apóstol. En ese instante hubo luz en el Espíritu entenebrecido de Pablo.
Por el estudio de la Escritura, veo que lo primero que hizo Pablo fue apartarse de todo. Lo lógico es que después de haber recibido a Cristo, buscara a los otros 11 apóstoles, para comunicarles la buena noticia, pero lo primero que hace es irse al desierto. Regresa a Damasco y después ve a los otros apóstoles.
¿Cuál es la enseñanza en todo esto?
A) Su retiro.
Tal vez el momento más importante en la vida de Pablo. Tuvo que retirarse a meditar muy seriamente en su llamado. Ponerse a cuentas con Dios y prepararse para su misión. Jesús, en su ministerio terrenal, nos mostró su necesidad de retirase durante 40 días y 40 noches antes de empezar su labor. Jesús hacia el calvario, Pablo hacia la fundación y doctrina de la iglesia de Cristo Jesús. ¡Tiene que haber un momento de retiro!
B) Su regreso.
Su regreso a Damasco. ¿Que buscaba en esa ciudad?
En primer lugar, la confirmación de otros creyentes de que ya no era el mismo; segundo, de que recibiera el bautismo de parte de Ananías, y por ultimo conocer la nueva religión que había estado persiguiendo sin conocerla. Para servir a Cristo, es necesario conocer íntimamente lo que implica a través del contacto con los suyos.
C) Su búsqueda.
El siguiente paso del apóstol, fue buscar a los 11 para que confirmaran su llamado. Aunque él empezó a predicar a Cristo inmediatamente después de su conversión y bautismo.

Todo el pasaje me enseña que el ministerio de Pablo fue Divino y no dado por los hombres.

martes, 28 de junio de 2011

Un hombre separado para Dios.

          PERO CUANDO AGRADO A DIOS, QUE ME APARTO DESDE EL VIENTRE DE MI MADRE, Y ME LLAMO POR SU GRACIA.
Gálatas 1:15

Ahora,  la palabra de Dios me presenta varias acciones y razones por las cuales Dios actúa en la vida del hombre. Agradó, apartó, llamó; estando tres sujetos actuando: Dios, la madre y Pablo. Tres tiempos: cuando (sin limite de espacio), desde (el vientre), infancia y el llamado (adultez).
Es hermoso este solo versículo, ya que me enseña varias cosas:
1º) Dios es soberano sobre el tiempo. Al ser Dios un ser ajeno a los límites del tiempo que él impuso, él tiene el tiempo absoluto y el hombre el relativo. Dios, desde su soberanía, observa al hombre pasar por los diferentes tiempos o épocas; sin que él deje pasar el tiempo. Observa los acontecimientos pasados, presentes y futuros desde una perspectiva total y diferente a la nuestra. El tiempo no es una limitante para Dios. Tan es así, que la Biblia declara que para Dios un día de él son como mil años del hombre o inverso. Él es el dueño absoluto del tiempo.
2º) Al ser soberano del tiempo, conoce todo lo del ser humano. Una de las características de la profecía de las Escrituras es esta: que se revelan con acontecimientos para el hombre, antes de que sucedan. A Dios le pluge ver el pasado, presente o futuro y darlo a conocer. En la antigüedad les dio una visión a los profetas de los acontecimientos futuros, hasta la culminación de los tiempos. Vieron a Jesucristo, sus padecimientos y su victoria. Así que, desde la revelación de Cristo Jesús, se ha hecho innecesaria cualquier otra profecía que añada algo nuevo al camino dado por Dios en Cristo Jesús.
3º) Al tener Dios el conocimiento de los tiempos, me conoce perfectamente. El también individualiza. Para Dios no solo existe la humanidad. No solo hay grande grupo de gente. No existe solo la iglesia como un grupo de humanos salvos, sino que también existe el individuo. Unitario, uno, único. Este pasaje me enseña que si Dios se preocupó por un solo individuo (Pablo) o por otros (Pedro, Juan, Marcos, Santiago, etc.) no solo por lo que tenían que hacer (propagar el evangelio), se preocupó por los individuos a los cuales envió a estos. Si no existiera en la mente de Dios la individualidad, entonces la salvación que proporciona la Preciosa Sangre de Cristo seria general y no habría necesidad de un infierno; individual separado de la multitud, soy importante para Dios. El ve mi vida en un correr general. No solo mi infancia, mi juventud o mi vejez. ¡Ve toda mi vida!

domingo, 26 de junio de 2011

Saulo-Pablo, Pablo, ¿quién es?


PORQUE YA HABEIS OIDO ACERCA DE MI CONDUCTA EN OTRO TIEMPO EN EL JUDAISMO, QUE PERSEGUIA SOBREMANERA A LA IGLESIA DE DIOS, Y LA ASOLABA; Y EN EL JUDAISMO AVENTAJABA A MUCHOS DE MIS CONTEMPORANEOS EN MI NACION, SIENDO MUCHO MÁS CELOSO DE LAS TRADICIONES DE MIS PADRES.
Gálatas 1:13-14

El apóstol presenta en estas frases, quien era él antes de su encuentro con Cristo. Este pasaje habla del viejo hombre. Veamos pues algunas de estas características: 1º) se identifica perfectamente con una religión, 2º) perseguidor de la iglesia, 3º) asolador de la iglesia, 4º) un hombre tradicionalista.
Un religioso. ¿Cómo podría tratar de explicar su error a un hombre religioso, sin tocar sus tradiciones? En primer lugar es un hombre estudioso de las escrituras. El mismo Pablo se ufanaba de haber aprendido a los pies de Gamaliel. Un hombre reconocido entre el judaísmo como un gran maestro, conocedor de las escrituras; apto para su interpretación; y celoso de su contenido. En otras palabras, lleno de conocimiento; profundamente imbuido de las escrituras, pero sin raciocinio espiritual, sin humildad, falto de contacto divino. ¡Solo conocimiento!
Perseguidor. Lo primero que narra la escritura, es que Pablo estuvo presente en el prendimiento del primer mártir de la iglesia: Esteban. Aquí lo vemos parado, observando y recibiendo la ropa del mártir (Hch. 7:58). Al principio solo actuaba observando a la naciente iglesia cristiana. No toleraba que una nueva religión apareciera entre los propios judíos. Así que incitaba a los perseguidores de la iglesia. En otras palabras, un hombre sin tolerancia hacia la nueva iglesia. ¡Dios, permíteme ser tolerante y sabio, con respecto a mis otros hermanos en la fe!
Asolador. Pablo no se contentó con acicatear a los perseguidores de la iglesia, si no que paso a formar parte de ellos (Hch. 8:1-3). Cuantas veces la intolerancia y el conocimiento y la falta de espiritualidad llevan a la destrucción de los demás. ¿A cuantos conozco con la sana doctrina, pero faltos del carácter cristiano? ¿Estoy yo entre ellos? ¿Soy intolerante y destructivo con los que no comulgan con mis ideas, con mi doctrina o mi fe? Puede la fe (no salvífica) llevar al hombre a grandes injusticias, como lo ha demostrado la historia (inquisición,  etc.)

Tradicionalista. Creo que uno de los grandes problemas de la religiosidad es ésta. Se vuelve uno tradicionalista. Celoso de las leyes y reglas de mi iglesia o denominación. En el caso del apóstol, las reglas, leyes y preceptos lo habían hecho tradicionalista y legalista. Y aun así, los judíos se habían dividido en: Fariseos,  Saduceos, Escribas y Doctores de la ley. Estos habían tomado las Escrituras, las habían interpretado, y a esa interpretación le dieron un nombre: Mishna. Todo su legajo de leyes de tradiciones provenía de allí.

viernes, 24 de junio de 2011

El evangelio viene de Dios.

MAS OS HAGO SABER, HERMANOS, QUE EL EVANGELIO ANUNCIADO POR MÍ, NO ES SEGÚN EL HOMBRE PUES YO NI LO RECIBI NI LO APRENDI DE HOMBRE ALGUNO, SINO POR REVELACION DE JESUCRISTO.
Gálatas 1:11-12

El tema: el evangelio; el sujeto: Jesucristo; la discusión: su fuente; medios: recibido, aprendido o revelado.
Pablo defiende el evangelio anunciado entre los Gálatas. Parece ser que acusaban al apóstol de la fuente de su predicación. Tal es así, que en primer lugar dice que no es según hombre y eso puede significar.
a)      No aprendido de hombre, como en su enseñanza religiosa a los pies de Gamaliel.
b)      No según el pensamiento del hombre, ya que parece como fábulas y leyendas como las presentadas por la mitología griega y
c)      Como acomodándose al pensamiento del hombre, en donde es incomprensible que el Dios Jehová haya tomado forma humana para rescatar al hombre.
Pasa a declarar que no lo recibió o aprendió tampoco de hombre o escuela alguna. Pablo declara que el evangelio no puede ser recibido en forma humana; al menos no este evangelio de salvación, sino que su fuente viene directamente de Jesucristo.
La revelación divina puede presentarse de la siguiente manera: 1º) directamente de Jesucristo 2º) por medio del Espíritu Santo y 3º) por el estudio de las sagradas escrituras. Pero hay condiciones que deben cumplirse: a) ya no hay mas revelación o algo nuevo que agregar a lo dicho por Dios (Heb. 1:13), pues Jesucristo es su  única palabra, b) que la revelación recibida tenga que ver con lo divino; es decir, no tiene que ver con el hombre, o con la naturaleza o con otras cosas o temas como revoluciones, aspectos pseudo proféticos de acontecimientos mundiales; o con terremotos como volcanes, tifones, tormentas o caos del ecosistema. ¡Dios no intervino o revela nada de esto! c) que la revelación no se aparte de la verdad central o de las verdades bíblicas. Es decir, si la escritura me dice que Jesucristo es Dios encarnado, no puede su revelación decirme que es un súper-hombre, o solo un súper-profeta. Ahora, hay una diferencia muy sutil, pero muy clara entre recibir, aprender y revelación. La primera tiene que ver con que otra persona me traspase el conocimiento y sabiduría; la segunda, tiene que ver con el estudio y la lectura de los libros sagrados y sacar de ahí provecho; y por último la revelación divina.
Podría tratar de definir la diferencia de cada una, pero en realidad es muy difícil. En este momento, cuando estoy en mi estudio bíblico; no estoy recibiendo una nueva revelación; si no que estoy recibiendo mas luz de parte de Jesucristo a través del Espíritu Santo. No hay nada nuevo que agregar, ni otras opciones que aceptar. Cosa muy diferente a la revelación de Pablo. Creo que debo tener mucho cuidado de lo que recibo de parte de Dios y diferenciar entre aprendido, recibido y revelado.

jueves, 23 de junio de 2011

A quién debo de agradar?

PUES ¿BUSCO AHORA EL FAVOR DE LOS HOMBRES O EL DE DIOS? ¿O TRATO DE AGRADAR  A LOS HOMBRES? PUES SI TODAVIA AGRADARA A LOS HOMBRES NO SERIA SIERVO DE CRISTO.
Gálatas 1:10

El apóstol Pablo en este versículo pone bastante claro cual es la disyuntiva del ser humano, pero sobre todo del cristiano. No hay más que dos caminos: a) Agradar a los hombres y desechar a Dios o b) agradar a Dios aunque quede mal delante de los hombres.
Tres palabras usa aquí Pablo para definir esta situación que es por demás retórica: 1.- Favor, 2.- Agradar y 3.- Siervo.
La disyuntiva es buscar el favor de Dios o de los hombres. Desgraciadamente, muchas veces nos importa más congraciarnos con los hombres, que hacer la voluntad de Dios. En el caso de la ocasión de esta carta, se tenía que corregir un problema doctrinal que amenazaba desde el principio la vida misma de la cristiandad. Una falsa doctrina, desviada o que agradara a los hombres, destruiría toda la base cristiana. Sin la obra meritoria de Cristo Jesús, sin su sacrificio, qué le queda a la cristiandad sino una religión legalista, llena de obras, pero vacía para vivir. ¿Qué quiero para mí? ¿Religión o vida?
La segunda palabra es agradar. Esta palabra implica muchas cosas en sí. Para agradar a Dios es necesario en primer lugar, hacer su voluntad. ¿Y cual es la primera cosa que él desea? ¡Que Jesucristo viva en mí a través del Espíritu Santo! De ahí que el porvenir de un creyente en Cristo Jesús se encuentre asegurado. No que en el transcurso de mi vida cristiana deje de pecar o errar; sino que tengo ahora la conciencia de que hacer algo malo desagrada al Señor, pero si peco y le pido perdón, el como Padre perdona. Agradar a Dios es también buscar la sana doctrina, la sana enseñanza; la sana manera de vivir. Él es todo por el todo.
Lo cual me lleva a la tercera palabra: Siervo. ¿Qué es en boca de Pablo el ser Siervo? Hay dos tipos de Siervo o servidumbre en los pasajes bíblicos. La que se alquila y la que se compra. La que se alquila tiene un limitado tiempo de duración, sin embargo, la que se compra, dura mucho más. Había dentro de la que se compra dos categorías. A) La que podía redimirse o recuperarse después de algunos años o B) La que era propiedad perpetua del comprador. En este pasaje; la palabra es dulos, que implica el tercer concepto. Un siervo comprado, un esclavo; ¡Pero que tipo! La recompensa por servir a éste amo. La recibiré en el cielo, en la gloria con mi Señor. Este tipo de servidumbre fue comprada con algo más valioso que el oro, plata, joyas o piedras preciosas. Fue comprada con la Sangre de Cristo Jesús, El unigénito Hijo de Dios. Para el que no puede comprender que la salvación solo puede recibirse a través de Jesucristo, esta buena nueva puede parecer una locura, pero para el cristiano, es la mejor de las noticias.

miércoles, 22 de junio de 2011

Anatema a otros evangelios.

MAS SI AUN NOSOTROS, O UN ANGEL DEL CIELO, OS ANUNCIÁRE OTRO EVANGELIO DIFERENTE DEL QUE OS HEMOS ANUNCIADO, SEA ANATEMA. COMO ANTES HEMOS DICHO, TAMBIEN AHORA LO REPITO: SI ALGUNO OS PREDICA DIFERENTE EVANGELIO DEL QUE HABEIS RECIBIDO, SEA ANATEMA.
Gálatas 1:8-9

En estos dos versículos el apóstol declara firmemente, no una sino dos veces que cualquiera que predique un evangelio diferente al ya expuesto, sea anatema. Hay tres sujetos aquí: nosotros, un ángel del cielo, alguno. Con tres acciones: anunciar, predicar y recibir; y una sola maldición: Anatema.
SUJETO:
Nosotros. Pablo habla claramente Que es posible que habiendo recibido la doctrina correcta; la enseñanza Bíblica justa, uno se puede desviar. Infinidad de ocasiones hemos visto como pastores se desvían de la instrucción bíblica. La palabra me dice con ese nosotros, que debo tener cuidado de mí doctrina, de mi enseñanza y de mi conducta.
Ángel del cielo. Ahora pasa a revisar a las criaturas celestiales. En forma genérica se refiere a todos los habitantes de los confines del universo, así como a los que viven junto a Dios. Angeloi, mensajero, enviado, heraldo. Ninguno de ellos, contraponiendo la voluntad de Dios se atrevería a predicar un hecho diferente a lo ocurrido en Palestina hace 2000 años. Pero quedan otros seres celestiales que buscan destruir lo más hermoso de la redención del hombre: El sacrificio vicario de Cristo Jesús.
Todas las naciones se han imaginado para sí seres invisibles, como los habitantes de las regiones celestes, a quienes han dado marcas de superioridad que encantan el corazón del hombre. Pero ¡cómo pueden compararse todas estas concepciones infantiles y vulgares con lo que son los ángeles! Estudiad a los ángeles de las Escrituras; no hay uno solo que no sea grande, santo y digno de Dios. No solo es ese su carácter, a la vez ardiente y sublime, compasivo y majestuoso, que nos recuerda constantemente sus nombres, sus atributos, sus empleos, sus moradas, sus himnos, sus contemplaciones de las profundidades de la redención, y los inefables gozos de su amor, sino sobre todo, lo que impresiona de ellos es que todos estos rasgos van en perfecta armonía de todo ello como un conjunto. Es que todos estos rasgos van juntos.
Las descripciones de los ángeles se hallan con frecuencia en la Biblia; descripciones francas, llenas de detalles, independientes unas de otras. Nos los muestran en toda clase de situaciones en el cielo y en la tierra, delante de Dios y de los hombres; ministros empleados para ejecutar actos de misericordia y algunas veces actos de venganza, bañados en el resplandor de la gloria divina, de pie delante de Dios y adorándole de día y de noche; pero también ocupados en ministrar a los creyentes más humildes, en sus viajes, sus encarcelamientos, su lecho de muerte; y finalmente, volviendo, en el último día, en las nubes del cielo, con el Hijo del Hombre, para quitar a todos los malvados de su reino y para recoger a los elegidos de los cuatro vientos.
¿Y quiénes fueron los historiadores de los ángeles? Fueron pastores, otros reyes o soldados, sacerdotes, pescadores, o cobradores de contribuciones; algunos escribieron en los días de Hércules, de Jasón y los Argonautas, trescientos años antes de la guerra de Troya; otros en la épocas se Séneca, de Tácito y de Juvenal. Y con todo, vemos que el narrador tiene siempre a los mismos seres delante de sus ojos. A distinción de los hombres, son siempre iguales a sí mismos. Nosotros estamos contaminados, ellos son perfectos; nosotros somos egoístas, ellos resplandecen de amor; nosotros somos altivos, ellos son dulces y mansos. Nosotros somos vanos y orgullosos en un cuerpo comido por los gusanos, ellos son humildes en su gloria e inmortalidad. Nosotros a veces los adoraríamos de buena gana: mira que no lo hagas, nos dicen: yo soy tu consiervo (Ap. 22:9). Nosotros nos sentimos inquietos con nuestras concupiscencias, ellos son fervientes en espíritu; ni se casan no son dados en casamiento, porque no pueden morir (Lc. 20:36). Nosotros tenemos un corazón duro, ellos son compasivos; nosotros dejamos al pobre Lázaro que gima hambriento a nuestra puerta, en tanto que los perros lamen las llagas, pero ellos vienen y le llevan al seno de Abraham (Lc. 16:22). Ellos pronuncian gritos de júbilo cuando se convierte un pecador; y, con todo, Jesús dijo: el ángel de uno de estos pequeñitos continuamente contempla en los cielos el rostro de mi padre (Mt. 18:10). Éste es el ángel que hallamos en todas las Escrituras.
Alguno. Pablo pasa ahora a excluir a cualquier otra persona. Tocó en primer lugar a los propios, los cercanos, los pastores, los estudiosos, los que llevan la carga de la instrucción y la predicación; pasa después a cualquier tipo de mensajero celestial llámese ángel, alíen, ovninauta o cualquiera. ¿Quiénes sobran o faltan de mencionar? Todo el mundo. Así que la palabra de Dios por boca de Pablo me dice que debo rechazar en forma categórica cualquier persona, grupo religioso o lo que sea, que predique algo que vaya en contra las Escrituras, o que busque menospreciar la obra de Jesucristo o cualquiera de las doctrinas que emanan de su verdad infinita.
Conclusión: ¿Cómo puede hombre alguno exponerse a una maldición divina, sabiendo que desvirtuar o alterar la obra y doctrina de Jesucristo puede acarrear su perdición? Por mucho, creo que quien enseña doctrinas en las cuales sutilmente se mezcla el error, no puede mas que provenir de Satanás, el gran enemigo de Jesús el Cristo, así como de su obra y no se diga de sus seguidores. Por siempre, Satán a buscado como destruir a Jesús, su pueblo, su iglesia, sus pastores, etc. Y la razón es obvia, al permitir que el evangelio puro, incontaminado e inmarcesible, es decir sin mancha, sea conocido por todo el mundo, aun sabiendo cual es su fin, no quiere irse solo, sino que le acompañen los enseñadores de mentira.

ACCIONES:
Anunciar. Puedo traducirlo con la palabra que se usa para heraldo es decir, aquella persona que anunciaba a la concurrencia que personaje o persona estaba por entrar. En las épocas bíblicas, esta persona tenia cierta importancia, ya que implicaba de algún modo conocer o saber de la persona que introducía. Por eso Pablo exclama que si alguien anuncia un evangelio diferente sea anatema. El anunciador forzosamente tendría que conocer los hechos; a los apóstoles; ser un apóstol o haber presenciando los hechos para hablar someramente de los hechos del evangelio. Pero... ¿Era así? ¡No! Por eso la iglesia tenía que tener mucho cuidado a quien escuchaba.
Predicar. En la palabra va implícita la idea de enseñar. Y es aquí en donde uno debe tener mucho cuidado. El punto anterior solo implicaba el hablar y escuchar, ahora implica el recibir una enseñanza desde el púlpito. La grave responsabilidad del que predica es que su doctrina debe de ser bíblica; clara, sin confusiones ni subterfugios; sin contradicción con las otras doctrinas; y ajustarse a su modo de vida. El predicador debe ser un hombre que cumpla varias condiciones, y la primera es que haya sido llamado por Dios; segundo que tenga una comunión intima y directa con Dios; que sea sencillo y no arrogante; que busque en primer lugar la dirección de Dios antes que la de los hombres, que sea un estudioso de las Escrituras; que sepa guiar su vida y su hogar correctamente; etc. (leer las cartas pastorales). Si la enseñanza que se emite desde el púlpito o cátedra o lugar de enseñanza está contra lo más sagrado del evangelio, que es la obra y gracia de Cristo Jesús, tendrá que caer en maldición divina.
Recibir: Esto implica la voluntad y la aceptación. Yo soy responsable de lo que recibo. Que tremendo es cuando veo y razono en estas tres actividades del recibir: voluntad, aceptación y responsabilidad. Mi voluntad, porque es ahí en donde radica el deseo de hacerlo o no; mi voluntad que implica el raciocinio, la capacidad de aprendizaje y el haber definido mi propio camino a seguir. Aceptar, otro acto de la libre voluntad del ser humano. Acepto por que me gusta lo que veo o lo que siento; acepto lo que de alguna manera agradó a mis sentidos, aunque pueda ser perjudicial para el total de mi vida. Y responsabilidad por que ¿a quien voy a culpar de haber aceptado una enseñanza que afecta mi eterno porvenir? Aunque el que predico tendrá su castigo, no por eso yo soy menos responsable.
Anatema: La traducción es; maldición o maldito; palabra demasiado fuerte para ser pronunciada a una persona, pues implica el ser desechado en forma absoluta de la presencia divina el ser arrojado al lago de fuego por toda la eternidad. ¿Puedo atreverme a arriesgar mi destino final?